Memoria desde el II milenio a.C. hasta el siglo XIX d.C.

El euskera es una de las lenguas más antiguas y con más historia del mundo, ya que nació dos milenios antes de Cristo. Antropólogos, prehistoriadores y lingüistas señalan al periodo neolítico y afirman que en la zona geográfica entre el Adour y el Ebro ya se hablaba un antepasado del euskera que conocemos hoy.

Hasta un milenio después el euskera no tuvo su primer contacto con una lengua extranjera, cuando tuvieron lugar los primeros asentamientos de pueblo celtas en el sur del País Vasco. Esto supuso su primera influencia a nivel léxico.

Con la llegada de los romanos desde el valle del Ebro en el siglo II a.C., se hicieron los primeros asentamientos urbanos en País Vasco, siendo el sur, Navarra y Araba los lugares con más presencia romana. Bizkaia y Gipuzkoa, sin embargo, apenas tuvieron colonización. Por esta razón, los habitantes de estos territorios únicamente empleaban el latín en ciertas situaciones como en el comercio, la iglesia y en textos escritos, utilizando la lengua autóctona, el euskera, en su vida privada. Así, durante años convivió con el latín, influenciándose el uno al otro.

Caída del imperio romano

Con la caída del Imperio Romano de Occidente en el siglo III d.C., los vascos se fueron convirtiendo en una sociedad más rural en un proceso que duró siglos y que en consecuencia supuso el cese de la influencia del latín en el euskera. Durante los siglos V y X d.C., el latín hablado en el País Vasco evolucionó y tuvo variedades que más adelante se vieron reflejadas en el gascón hablado en la zona norte.

La reconquista cristiana en los reinos musulmanes, que comenzó en el siglo X, también tuvo consecuencias lingüísticas en el País Vasco debido al movimiento repoblador. El número de pobladores vascos  en el sur de Araba, La Rioja, Soria, Burgos y la mitad sur de Navarra aumentó. Además, la ocupación de habitantes de habla romance en algunas zonas supuso la desaparición del euskera en localidades de Bizkaia de la zona occidental y en la comarca de las Encartaciones.

Más adelante, los territorios históricos de Bizkaia (1180), Araba (1199) y Gipuzkoa (1200) se incorporan al Reino de Castilla. Según algunos expertos, este suceso fue crucial en la decisión de que el castellano fuera lengua oficial en las administraciones vascas.

Primer libro en euskera

En el año 1539, el rey de francés Francisco I dictó las Ordenanzas Villers-Cotterêt y ordenó la sustitución de la lengua oficial del País Vasco Continental, que pasó del francés al gascón. Seis años más tarde (1545), el clérigo bajo-navarro Bernard Etxepare publicó Linguae Vasconum Primitiae, el primer libro en euskera.

Casi dos décadas después, en 1563 como consecuencia de la marcha protestante, el Concilio de Trento reafirmó los decretos que ordenaban que la catequesis y la predicación fueran en euskera, motivo por el cual se publicaron varios catecismos y libros en euskera.

Joanes Leizarraga Lermanda, protegido de la reina de Navarra Joana Albret, tradujo el Nuevo Testamento al euskera en 1571. Esta edición contaba con tres volúmenes: Iesus Christ GureIaunaren Testamentu Berria (El Nuevo Testamento); Kalendrera, calendario de festividades religiosas; y ABC o Christinoeninstructionea, lecciones rudimentarias para aprender a leer y la doctrina.

Retroceso

A lo largo del siglo XVIII, el euskera sufrió un retroceso debido a diversos factores. Por un lado, se debió al creciente papel de Vitoria-Gasteiz sobre su entorno y el conjunto del territorio histórico de Araba. Por otro lado, tras la victoria de la Revolución Francesa, los fueros vascos fueron abolidos en el País Vasco Continental y se dictó en 1793 una legislación que obligaba el uso del francés.

Tanto el territorio del euskera como sus hablantes navarros disminuyeron en el siglo XIX, en parte debido a la emigración de parte de los habitantes de las zonas más rurales a América. Además, a finales de siglo tuvieron lugar algunos acontecimientos que fueron decisivos para la historia contemporánea del País Vasco. Tales hechos fueron la abolición de los fueros, la industrialización y el nacimiento del nacionalismo vasco y del socialismo.

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