En 2022 las principales iniciativas a favor del euskera han tenido como sedes capitales vascas.

Bajo el lema Erro, harri, har. miles de personas de múltiples localidades de Euskalherria se acercaron ayer al barrio bilbaíno de La Peña para celebrar el Ibilaldia 2022, el primero tras la pandemia del Covid 19. Organizado por Abusu Ikastola, la jornada festiva impulsada por las ikastolas de Bizkaia, que se celebra cada año, reflejó una vez más su objetivo y razón de ser, impulsar y defender el uso del euskera.

A La Peña también se acercaron, para participar en la 44 edición de la Fiesta de las Ikastolas Bizkainas el alcalde de Bilbao, Juan Mari Aburto y el diputado general de Bizkaia, Unai Rementeria, entre otros. La ikastola Abusu, que ha pasado el relevo para 2023 al centro Zubi Zahar Herri Ikastolari de Ondarroa, destinará los fondos recaudados con el Ibilaldia a la adaptación del edificio de Educación Infantil del centro escolar.

Otra de las iniciativas a favor del uso del euskera que regresó con éxito a nuestras calles después de que se suspendiera hace dos años por la pandemia, fue la vigésimo segunda edición de la Korrika, que comenzó el 31 de marzo en Amurrio y finalizó 10 días después en San Sebastián.  La próxima edición de esta iniciativa en beneficio de la lengua vasca, será en 2024 y se celebrará entre el 14 y el 24 de marzo, pero la ruta todavía está por determinar.

Orígenes del Ibilaldia y la Korrika

Este año tanto la Korrika como el Ibilaldi se han celebrado en fechas muy cercanas y es que el origen de ambos acontecimientos está muy próximo si los situamos en el tiempo. El primer Ibilaldi se celebró en 1978 cuando comenzó a crecer y a estructurarse el movimiento de las ikastolas, siendo el centro encargado de su organización a las ikastolas de Uribe y desarrollándose en la localidad costera de Getxo.

Bilbao ha sido en distintas ocasiones la anfitriona del evento. La primera vez fue en 1981, la en una edición con un éxito sin parangón, que acogió a miles de personas. La segundo en 1988 en Txurdínaga, mientras que La Peña ha sido escenario en tres ediciones, 1994, 2001 y la actual. La anterior edición celebrada en la capital de Bizkaia, en 2015, tuvo lugar en la zona de Bilbao la Vieja y estuvo organizada por Harrobia.

Por su parte la Korrika, nació en 1980, de la mano de la AEK (Coordinadora de Alfabetización y Euskaldunización) y a diferencia del Ibilaldi, se desarrolla por toda la geografía tanto de Navarra, Euskadi Sur como de Iparralde, con una duración media de 10 días y tiene por objetivo impulsar la concienciación a favor del idioma y recaudar fondos para financiar el trabajo diario y las actividades en los centros de enseñanza de la lengua vasca.

La peculiaridad de esta marcha es que no para por la noche. Desde que sale hasta el final, el testigo va pasando de mano en mano y pueblo por pueblo sin detenerse en ningún momento. A la cabeza de la marcha suele ir la persona que posee el testigo, formado por un palo de madera tallada que sirve de pequeño mástil a una ikurriña. Dicho testigo lleva en su interior un mensaje que no se hace público hasta el último momento, cuando es leído al concluir la carrera.

La iniciativa de la Korrika comenzó en 1975 en la Ikastola Lauro y la primera edición se celebró entre Oñati y Bilbao, instaurándose una periodicidad de año y medio entre cada edición que posteriormente quedo establecida en bianual.

De forma paralela, durante los dos meses anteriores a cada edición se organizan cientos de actos culturales en torno al euskera y la cultura vasca a lo largo de todos los territorios vascos. Estos actos se denominan Korrika Kulturala

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