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La octava edición de EuskarAbentura partió el 1 de julio desde Atharratze y llegará el día 31 a Getxo, tras 650 kilómetros y 29 localidades en las que la lengua vasca será el único idioma de convivencia

Ciento treinta jóvenes de entre 16 y 17 años de los siete territorios vascos y de la diáspora partieron el pasado miércoles 1 de julio de Atharratze, en Zuberoa, para caminar por todo Euskal Herria. La expedición EuskarAbentura, que arrancó en 2018, llega este año a su octava edición bajo el lema ‘Jzioqui dugu’ , una expresión recogida en las Glosas Emilianenses del siglo X que puede traducirse como ‘lo hemos conseguido’ o ‘lo hemos encendido’, con el objetivo de vincular el uso del euskera con experiencias positivas fuera del aula.

Un campamento por los siete territorios

La expedición funciona como un campamento juvenil en movimiento. Los 130 participantes, seleccionados entre 264 candidaturas mediante un trabajo escrito en torno a preguntas como ‘¿Qué significa ser euskaldun?’ o ‘¿Pueden hacerse realidad los sueños?’, cubren etapas de entre 17 y 20 kilómetros diarios siguiendo en parte el trazado del Camino de Santiago. Se alojan en frontones, escuelas y espacios cedidos por ayuntamientos y asociaciones de las localidades que visitan. La ruta de este año pasa por Iruña-Pamplona, Agurain, Vitoria-Gasteiz, Donostia y Bilbao, entre otras, con entrada por Bizkaia el día 25 para finalizar en Getxo el 31 de julio.

El euskera como lengua de vida

A diferencia de los barnetegis o los cursos intensivos, EuskarAbentura no tiene como objetivo acreditar un nivel ni superar una prueba. Su propuesta es que la lengua vasca sea, durante un mes entero, el idioma cotidiano de convivencia del grupo: para organizarse, para resolver problemas y para conocer los lugares que visitan. A lo largo del trayecto, músicos, bertsolaris, periodistas, escritoras y deportistas se van sumando en distintas etapas para compartir con los jóvenes su relación con el euskera y la cultura vasca. En cada localidad, además, los propios participantes originarios del lugar explican al grupo cómo se vive el idioma en su entorno.

Un proyecto sostenido por sus participantes

Detrás de la expedición hay una asociación sin ánimo de lucro fundada en 2015 por un grupo de jóvenes vascos que se conocieron en el festival de Boise, en Estados Unidos, y que tardaron tres años en hacer realidad la primera edición. Hoy, la organización la sostienen adultos que fueron jzioquitarras en ediciones anteriores: las nuevas coordinadoras, Libe Martínez de Rituerto y Garazi Hurtado, participaron respectivamente en la primera y segunda expedición. El equipo organizador, los llamados urdinak, lo forman 24 personas que trabajan de forma voluntaria.

Su historia ilustra algo que muchos estudiantes de euskera acaban comprobando: que el idioma no termina en el aula. Todo empieza en algún sitio. En Mikelats llevamos más de 25 años acompañando en el camino a personas como tú. Consulta nuestros cursos de verano y empieza este julio.